
El homenaje que le hicieron en el Festival de Morelia, dice que fue inmerecido.
Tiene casi medio siglo de trabajar en el acalorado mundo del espectáculo, y lo conoce bien, por ello Julio Alemán propondrá Derecho de réplica a Televisa, “un programa que será una contraparte a todas esas emisiones que se dedican a atacar a los actores, se meten en la vida privada y se dejan guiar por el escándalo solamente”.
El actor, que recién participó en melodramas como Las tontas no van al cielo, comenta que no puede ser que “la propia empresa que te tiene como materia prima y como empleado te ataque en otros programas... Ahora los actores contarían su verdad”.
En este momento, Julio Alemán está por decidir su siguiente proyecto en teatro, ya sea una obra con Ocesa o bien espera que se restablezca Sylvia Pasquel para hacer Lecciones para casadas, y aunque ha recibido ofertas para dirigir incluso en Televisa (tiene un contrato como director de escena), ha declinado estas ofertas con un argumento que para él es muy claro:
“Yo soy muy respetuoso de los directores, y creo que tengo la capacidad para dirigir, pero pienso que Julio Alemán frente a las cámaras todavía funciona... A lo mejor por comodino no he querido hacer otras cosas, pero prefiero seguir jugando en esta profesión de ser actor.”
Un reconocimiento inmerecido
A sus 75 años, Alemán considera que fue sorpresa que el Sexto Festival Internacional de Cine de Morelia le brindara un reconocimiento a su carrera. “Me siento muy contento de recibir este regalo que no esperaba, nunca lo soñé. Es un poco inmerecido, porque lo que he hecho es jugar y tratar de ser feliz conmigo mismo. Lo que me ha importado es disfrutar mi carrera y vivirla”.
Ingeniero agrónomo de profesión, pero actor por vocación, Alemán asegura que nunca se reconoció como un galán en el mundo del espectáculo, “por el contrario, siempre me he creído una persona como cualquier otra”.
Nacido en Morelia, recuerda sus años justo en el centro de la capital michoacana, su casa frente a la Catedral, por ello su entusiasmo de volver a ver en este festival algunas de sus películas más entrañables (en su honor) como El tunco Maclovio, Amor y sexo o S. O. S. conspiración bikini, le provoca orgullo y felicidad.
Más que pendientes con el cine mexicano, Alemán considera que hay una nostalgia de que no se haga cine familiar como antes. También lamenta que ya no sea requerido para la pantalla grande:
“Quizá, porque viene gente nueva a suplirnos, y con eso estoy de acuerdo, pero no con que el presupuesto del cine mexicano se haya cerrado a un grupo de actores y no de cabida a más compañeros.”
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